El presidente de los EE.UU. Donald Trump ha firmado esta pasada madrugada una orden por la que establece la emergencia nacional por medio de la cual califica las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba como amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.
EE.UU. acusa a Cuba de brindar apoyo y a países hostiles, grupos terroristas trasnacionales y «actores malignos» adversos a EE.UU. entre los que incluye desde el Gobierno ruso, el chino, el de Irán y las organizaciones Hams y Hezbolá.
En una surrealista declaración de despropósitos, Trump acusa a Cuba de querer robar información sensible de seguridad de EE.UU., de dar la bienvenida a grupos terroristas como Hezbolá o Hamás, apoyar el terrorismo en la región y desestabilizarla mediante la migración y la violencia y con un ataque de paroxismo demencial expresar con pueril y rancio anticomunismo de la Guerra Fría que Cuba continúa defendiendo sus ideas, políticas y prácticas comunistas por todo el hemisferio occidental y eso supone una amenaza a la política exterior de Estados Unidos.
Para hacer frente a la emergencia nacional —declara la orden—, se determina necesario establecer un sistema para imponer un arancel ad valorem adicional a las importaciones de bienes provenientes de un país extranjero que, directa o indirectamente, venda o suministre petróleo a Cuba, bien sea petróleo crudo o sus derivados.
El canciller cubano Bruno Rodríguez condenaba la nueva escalada de EE.UU. contra Cuba que pretende un bloqueo de suministros de combustible apoyándose en una larga lista de mentiras.
El secretario general del Partido Comunista de España, Enrique Santiago, manifestaba su repulsa a través de su cuenta en la red social X a esta nueva agresión contra un país soberano y declaraba que defender Cuba de la agresión de Trump es una obligación ética y política. Recrudecen el bloqueo criminal tantas veces rechazado por la ONU. El pueblo digno de Cuba quiere seguir siendo libre y soberano, no una colonia de EE.UU.
Fuente: Mundo Obrero








