La izquierda española ha condenado el ataque militar llevado a cabo por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, alertando del grave riesgo de una escalada que podría desembocar en un conflicto regional de consecuencias imprevisibles para la estabilidad internacional.
Las organizaciones denuncian que esta intervención supone una vulneración del derecho internacional y de la Carta de Naciones Unidas, además de un grave atentado contra la soberanía de los pueblos. A su juicio, el recurso a la acción militar como herramienta principal de política exterior profundiza la inseguridad global, refuerza dinámicas militaristas y aleja cualquier solución pacífica basada en la cooperación entre Estados.
Según señalan, el ataque evidencia el abandono de las vías diplomáticas y consolida una lógica de confrontación que amenaza con extender el conflicto a toda la región de Oriente Medio, ante la previsible respuesta militar iraní y la implicación de distintos actores internacionales. Esta escalada podría generar no solo consecuencias humanitarias y políticas, sino también un fuerte impacto económico global, especialmente en el suministro energético.
Ante esta situación, se reclama una actuación inmediata del Gobierno de España y de la Unión Europea orientada a la desescalada del conflicto.
Las formaciones consideran imprescindible impulsar iniciativas diplomáticas creíbles que sitúen nuevamente el derecho internacional y las instituciones multilaterales en el centro de las relaciones internacionales.
Asimismo, advierten del peligro que supone normalizar la guerra preventiva y la imposición de intereses geopolíticos mediante la fuerza, lo que debilita el sistema internacional basado en normas compartidas y en la convivencia entre naciones en condiciones de igualdad.
Las organizaciones reiteran su compromiso con el internacionalismo, la defensa de la soberanía de los pueblos y la construcción de un marco de seguridad colectiva que garantice la paz y la estabilidad mundial. En este contexto, subrayan que frenar la dinámica de guerra exige voluntad política y decisiones concretas capaces de confrontar los intereses que se benefician del conflicto.
El llamamiento final insiste en la urgencia de detener la escalada militar y recuperar la diplomacia como única vía para evitar una ampliación del conflicto y preservar un horizonte de paz, seguridad y derechos para las próximas generaciones.
Como expresó el comandante Fidel Castro frente a la ONU el 12 de octubre de 1979: «Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos y a los ignorantes, pero no podrán matar el hambre, las enfermedades ni la ignorancia.”






