El sindicato propone que la Seguridad Social reconozca el complemento de oficio a la pensión más baja para evitar que una medida correctora termine beneficiando mayoritariamente a los hombres
El complemento de brecha de género en las pensiones, diseñado para corregir la histórica desigualdad que sufren las mujeres al llegar a la jubilación, podría estar desviándose de su objetivo inicial. Así lo ha advertido Comisiones Obreras (CCOO) en el Consejo General del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) celebrado este martes, donde el sindicato ha planteado cambios urgentes para evitar que esta medida termine beneficiando mayoritariamente a los hombres.
Según los datos expuestos, el 55 % de los nuevos complementos reconocidos están siendo percibidos por hombres. Una tendencia que, de mantenerse, podría convertir un instrumento corrector en un factor que contribuya al aumento de la brecha de género en las pensiones, en lugar de reducirla.
Durante la reunión, el secretario confederal de Políticas Públicas y Protección Social de CCOO, Carlos Bravo, formalizó la propuesta sindical para que el complemento de brecha de género sea reconocido de oficio por la Seguridad Social a la pensión de menor cuantía cuando exista concurrencia entre progenitores. El objetivo es garantizar que el complemento cumpla su función protectora, favoreciendo preferentemente a quienes perciben pensiones más bajas, mayoritariamente mujeres.
La situación actual tiene su origen en la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de 15 de mayo de 2025, que obliga al INSS a reconocer el complemento a los hombres en igualdad de condiciones que a las mujeres. La normativa establece que, si ambos progenitores tienen derecho al complemento, este debe asignarse a la persona con la pensión de menor cuantía. Sin embargo, factores demográficos y laborales están distorsionando su aplicación práctica.
CCOO subraya que los hombres acceden habitualmente antes a la jubilación que las mujeres, en parte porque los padres suelen tener, de media, dos años más que las madres de un mismo hijo y porque mantienen carreras de cotización más largas y estables. Esto provoca que sean ellos quienes, en muchos casos, perciban primero el complemento. Además, la normativa actual exige que el complemento sea solicitado de forma expresa, lo que implica que, si no se produce una reclamación posterior, el hombre puede seguir percibiéndolo de manera indefinida.
La brecha de género en las pensiones sigue siendo significativa. Según datos de octubre de 2025, se sitúa en el 18,40 %, muy por encima del umbral del 5 % que marcaría la desaparición de esta medida correctora. Aunque se han adoptado políticas para reconocer periodos de cotización vinculados a los cuidados y mejorar progresivamente las carreras laborales de las mujeres, el sindicato advierte de que aún queda un largo camino por recorrer.
En la actualidad, 1,23 millones de pensiones tienen reconocido el complemento de brecha de género, creado en 2021. La medida sigue beneficiando de forma mayoritaria a las mujeres: solo el 18,3 % de los complementos vigentes corresponden a hombres. Además, la cuantía media del complemento es superior en el caso de las mujeres (103,78 euros mensuales) frente a los hombres (83,13 euros), lo que refuerza su función redistributiva.
No obstante, desde que la sentencia del TJUE ha desplegado plenos efectos, la tendencia ha comenzado a invertirse en las nuevas altas. Solo en el mes de noviembre se reconocieron 36.939 complementos, de los cuales 15.324 fueron concedidos a hombres, lo que supone el 54,95 % del total.
Para CCOO, esta dinámica debe corregirse de inmediato. El sindicato defiende que la forma más eficaz de garantizar que el complemento proteja a quienes más lo necesitan es su reconocimiento automático de oficio a la pensión de menor cuantía cuando ambos progenitores sean pensionistas. La Seguridad Social, argumentan, ya dispone de los datos necesarios para hacerlo sin necesidad de trámites adicionales.
“Si no se actúa, el complemento de brecha de género puede acabar incumpliendo su razón de ser”, advierten desde CCOO. Una medida pensada para reducir desigualdades corre el riesgo de convertirse, paradójicamente, en un nuevo factor de desigualdad si no se adapta a la realidad social y laboral actual.
Fuente: Mundo Obrero








