Ecologistas en Acción de Albacete y Ecologistas en Acción de la Manchuela emitieron un comunicado denunciando que las recientes inundaciones en la capital, que afectaron especialmente a garajes y bajos del barrio Industria, son el resultado de una deficiente gestión hídrica y presiones políticas. La organización recuerda que Albacete se sitúa en un «hondo» donde confluyen diversos cursos de agua, destacando el sistema del río Jardín, que cambia sucesivamente de nombre a Río del Jardín, Río Don Juan, Canal de la Lobera, Canal de San Jorge y Canal de María Cristina antes de entrar en la ciudad. Al saturarse este cauce artificial subterráneo, el agua aflora en las zonas situadas por debajo de su nivel, un problema que se ve agravado por el mal funcionamiento de los colectores, que permitieron el retorno del agua hacia el casco urbano incluso con caudales ordinarios.
El colectivo ecologista señala que existía una propuesta de la Confederación Hidrográfica del Júcar para crear una zona de laminación al oeste de la ciudad, en un lugar donde ya existía antiguamente, para regular la entrada de agua durante lluvias torrenciales. Sin embargo, denuncian que este proyecto no se ejecutó para salvaguardar los intereses de ciertos regantes que prefieren que el agua atraviese la ciudad hasta sus tierras. Esta infraestructura no solo habría evitado inundaciones, sino que serviría como una herramienta vital para recargar el acuífero y frenar la desertificación, un fenómeno que ya pone en riesgo al 84% del territorio de la provincia.
Ecologistas en acción señala que la sobreexplotación de los acuíferos derivada del modelo de agricultura industrial intensiva, que consume hasta el 85% del agua total. Esta presión hídrica ha convertido a Albacete en la segunda provincia de España más afectada por la desertificación, con un 84% de su territorio en riesgo. Para los ecologistas, las lluvias recientes son insuficientes frente a la extracción constante de agua para regadío, que se ha incrementado masivamente en las últimas décadas.
Según Ecologistas en Acción las consecuencias de estas inundaciones van más allá de los daños materiales inmediatos en viviendas, afectando la seguridad hídrica futura de la región. Al desviar el agua de lluvia hacia otras cuencas en lugar de permitir su filtración natural, se pierde la oportunidad de recargar el acuífero esquilmado, que es el que debería surtir de agua potable a la población de Albacete en los próximos años. El desplazamiento del problema mediante obras calificadas como «sinsentido populista» no soluciona la raíz de la crisis, sino que la multiplica en un contexto donde las sequías y las lluvias torrenciales son cada vez más frecuentes e intensas.








