Videos ciudadanos, relatos de explosiones y la activación de la defensa nacional marcan una jornada crítica para Venezuela.
La madrugada de este sábado estuvo marcada por el sonido de al menos siete explosiones, múltiples detonaciones y el sobrevuelo de aeronaves militares en Caracas, lo que generó escenas de pánico y confusión entre los habitantes de la capital venezolana. Vecinos de distintos sectores salieron a las calles alarmados, mientras desde varios puntos de la ciudad se podían observar destellos y explosiones a lo lejos, según reportaron las agencias internacionales AP y AFP.
En redes sociales comenzaron a circular numerosos vídeos grabados por ciudadanos desde sus viviendas, en los que se escuchan fuertes estruendos y se aprecia el paso de aviones sobre la ciudad. Algunos usuarios aseguraron que las detonaciones se produjeron en instalaciones estratégicas, como el Fuerte Tiuna —el principal complejo militar del país—, ubicado al oeste de Caracas, y la base aérea de La Carlota.
“Fuerte Tiuna está explotando”, se escucha decir a una persona en uno de los vídeos difundidos durante la madrugada, mientras otros registros muestran reacciones de aplausos y celebraciones aisladas, reflejo de un clima de alta tensión y profunda polarización social.
La agencia AFP ha recogido testimonios de residentes que relatan el impacto de los hechos en la vida cotidiana. “Estaba dormida y me despierta mi novia y me dice que están bombardeando. No veo las explosiones, pero escucho los aviones”, explicó Francis Peña, comunicadora de 29 años residente en el este de Caracas. Una pensionada de 67 años que vive cerca de Fuerte Tiuna relató que las explosiones comenzaron alrededor de las dos de la mañana: “Las ventanas retumbaron, me escondí en un cuarto sin ventanas”.
En zonas aledañas al complejo militar, como El Valle, vecinos describieron sonidos que asociaron con fuego defensivo. “Está sonando como una ametralladora, como en defensa contra los bombarderos”, afirmó Emmanuel Parabavis, de 29 años.
En el plano internacional, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció públicamente que Caracas estaba siendo bombardeada con misiles y solicitó una reunión urgente de la ONU y la OEA para abordar la situación. Paralelamente, en plataformas digitales se difundieron versiones que apuntaban a un ataque “quirúrgico” contra dependencias del Gobierno de Nicolás Maduro, aunque dichas afirmaciones no han sido corroboradas por fuentes oficiales independientes.
El Gobierno de Nicolás Maduro responsabilizó de forma directa a Estados Unidos de los bombardeos registrados durante la madrugada, calificándolos como una “agresión militar grave y deliberada” contra territorio venezolano. En un comunicado oficial, Caracas denunció que las fuerzas estadounidenses atacaron objetivos civiles y militares en la capital y en varios estados del país, en una acción que, según el Ejecutivo, viola de manera flagrante la Carta de las Naciones Unidas y supone una amenaza directa a la paz y la estabilidad regional. Para el Gobierno venezolano, Washington busca forzar un cambio de régimen y apoderarse de los recursos estratégicos del país mediante el uso de la fuerza.
En respuesta, el presidente Nicolás Maduro ordenó la activación de todos los planes de defensa nacional y firmó un decreto que declara el estado de Conmoción Exterior en todo el territorio venezolano. Asimismo, dispuso el despliegue inmediato del Comando para la Defensa Integral de la Nación y llamó a la población a “activarse” para derrotar lo que calificó como una “agresión imperialista”.
“El pueblo de Venezuela y su Fuerza Armada Nacional Bolivariana se encuentran desplegados para garantizar la soberanía y la paz”, señala el comunicado, que también anuncia que la diplomacia venezolana elevará denuncias ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la CELAC y el Movimiento de Países No Alineados.
Mientras se espera una mayor claridad sobre lo ocurrido y posibles pronunciamientos adicionales de las autoridades venezolanas y de la comunidad internacional, Caracas permanece en vilo tras una de las madrugadas más tensas de los últimos años, en un contexto regional ya marcado por la inestabilidad y la confrontación política.
Fuente: Mundo Obrero








