El próximo sábado 14 de marzo a las 11:00 horas, el Anfiteatro de la Catedral de Albacete será el escenario de la movilización «Albacete por la Paz» convocada por la Coordinadora Anti-OTAN. Bajo los lemas «OTAN NO, BASES FUERA» y «No seremos escuela de guerra», diversos colectivos de barrios obreros, juventud, feministas y ecologistas exigen un referéndum vinculante inmediato sobre la permanencia de España en la alianza militar. La coordinadora Anti-OTAN denuncia que, mientras se destinan millones de euros a la industria de la muerte, se desmantelan los servicios públicos, robando a la ciudadanía el acceso a una sanidad, vivienda y futuro dignos.
La ciudad de Albacete ha sido convertida, sin consulta democrática previa, en una pieza estratégica de la logística bélica atlántica a través de la Base Aérea de Los Llanos y el TLP (Tactical Leadership Programme). Esta escuela de élite para pilotos de la OTAN, lejos de aportar la riqueza prometida, sitúa a Albacete como un objetivo militar estratégico y como una «aula de entrenamiento» para conflictos ajenos que solo dejan destrucción e inestabilidad en otros pueblos. Los manifestantes exigen que estas instalaciones dejen de ser un nodo de guerra y se reconviertan para usos civiles y de protección social, recuperando la soberanía sobre un territorio hoy hipotecado a los intereses del militarismo.
En el contexto nacional, el debate sobre la OTAN es una urgencia democrática postergada durante décadas. Casi cuarenta años después del referéndum de 1986, una generación entera de españoles no ha podido pronunciarse sobre una integración que se cimentó sobre condiciones que han sido sistemáticamente incumplidas. España ha pasado de una supuesta participación limitada a una integración plena en la estructura militar, manteniendo bases extranjeras como Rota, Morón y Albacete, que sirven hoy como infraestructuras clave para el tránsito de tropas y armamento hacia escenarios de conflicto como el de Israel.
La deriva belicista de nuestro país se refleja en el mayor aumento de gasto militar de su historia, duplicando los recursos para defensa en los últimos diez años mientras se recortan derechos fundamentales. Esta apuesta por una «economía de guerra permanente» ignora el sentimiento mayoritariamente pacifista de la sociedad española, que ya en 1986 movilizó a 7 millones de personas contra la organización. En lugar de fomentar la seguridad humana basada en cuidados y derechos, el Estado español se pliega a una lógica de bloques que nos encadena a una escalada armamentística global sumamente peligrosa.
La OTAN es el brazo ejecutor de una política imperialista liderada por Estados Unidos, cuyo objetivo es frenar el avance de un mundo multipolar mediante la agresión sistemática. Desde los bombardeos ilegales en Yugoslavia hasta la actual escalada contra Irán, el bloqueo criminal a Cuba, la agresión permanente contra procesos soberanos en América Latina .como Venezuela y la complicidad en el genocidio del pueblo palestino, la alianza atlántica funciona como un instrumento de vasallaje y dominación
Esta estructura no busca la paz, sino la protección de los intereses del capital transnacional y la imposición de una jerarquía violenta que pone en riesgo la propia supervivencia de la humanidad.








