Los que tenemos más de 50 años sabemos la lucha de la juventud española para terminar con el servicio militar obligatorio. Durante más de una década la mili fue todo un campo de batalla de la juventud. Desde objeciones de conciencia a insumisión, de manifestaciones a encarcelamientos. Finalmente, un gobierno de derechas aprobó su eliminación, a uno de izquierdas no se lo hubieran permitido. Era evidente que un ejército de jóvenes sin motivación e indignados no iba a resolver ninguna necesidad de Defensa.
Mira por dónde, los tambores de guerra promovidos por la Unión Europea y algunos gobiernos contra Rusia están sirviendo para promover la vuelta de los servicios militares obligatorios.
En Alemania ya se ha recuperado el servicio militar para la ciudadanía con una duración de 6 a 12 meses. Dicen que es voluntario, pero se harán obligatorios los exámenes médicos a todos los jóvenes, que serán 200.000 y ya se les llama reclutas, porque si no se alcanzan las cifras previstas de voluntarios, el Gobierno podría optar por restablecer el servicio militar obligatorio. Su objetivo es aumentar el número de soldados activos de los actuales 183.000 a 255.000 y más tarde hasta los 270.000.
Así lo justificaba el gobierno alemán: «Rusia seguirá siendo la mayor amenaza para la seguridad en Europa en un futuro previsible y está creando las condiciones militares, en términos de personal y material, para poder atacar el territorio de la OTAN en pocos años».
Después de Alemania ha seguido Francia. Macron anunció la creación de un servicio militar voluntario de 10 meses a partir del próximo verano para jóvenes entre 18 y 19 años. En un primer momento se incorporarán al servicio militar voluntario 3.000 jóvenes, que deberían aumentar a 10.000 en 2030 y, «en función de la amenaza», 50.000 en 2035.
Tuvo que insistir en que estos nuevos soldados voluntarios «servirán en el territorio nacional y sólo en el territorio nacional». Una aclaración muy necesaria después de que el jefe del Estado Mayor del Ejército, Fabien Mandon, afirmara que Francia tenía que estar dispuesta a «aceptar perder a sus hijos», en referencia a la supuesta amenaza de Rusia.
Y seguimos, a partir del próximo 1 de abril, todas las mujeres danesas que cumplan 18 años estarán obligadas a acudir a un centro de evaluación militar y sacar un número de un bombo similar al de una lotería. A continuación, si no hay suficientes voluntarios para el servicio militar, su número podría ser llamado a filas. Cuanto más bajo sea, más probabilidades tendrá de ser reclutada.
Dinamarca siempre ha tenido servicio militar para los hombres, pero ahora, por primera vez, también se incluye a las mujeres, que participarán en la misma lotería.
Estonia, Letonia y Lituania han comenzado a debatir el reclutamiento de mujeres.
Parece que aprobar leyes sobre el papel está resultando fácil, lo complicado será cuando lo de empuñar las armas sea una realidad.
En Alemania, a las pocas hora de aprobar la ley, decenas de miles de jóvenes alemanes protestaron en las capitales de los Bundesländer contra el nuevo servicio militar, más perplejos que enfadados. “¿Pero es que alguien piensa de verdad que si vienen los rusos los vamos a parar nosotros?”, decía uno de ellos desde el megáfono.
Las encuestas coinciden en que los alemanes de más de 50 años apoyan mayoritariamente la nueva ley como medida de seguridad nacional, pero también muestran que más del 60% de los menores de 25 años se oponen.
Es evidente que el espantajo absurdo de que Putin quiere llegar a Lisboa tenía un claro objetivo. De momento les ha servido para dejar a Europa sin energía rusa y llevarse nuestro dinero para armamento. Ahora van a por nuestros jóvenes.
Fuente: Mundo Obrero








